El regreso de Florentino: el presidente se reafirma ante Pedrerol

Menos de veinticuatro horas después de su histórica rueda de prensa, el presidente del Real Madrid concedió una entrevista en LaSexta en la que se mostró más sereno pero igualmente hermético: ningún error reconocido, ninguna autocrítica deportiva y la misma coartada repetida hasta la extenuación

Marcel Abad Camacho

5/13/20268 min read

Okdiario (2026). El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, en LaSexta.

Pedrerol se adelantó: "No seré un palmero"

Menos de veinticuatro horas habían transcurrido desde que Florentino Pérez abandonara la sala de prensa del Real Madrid dejando atrás una comparecencia sin precedentes cuando el presidente se plantó, de nuevo ante las cámaras, esta vez en los estudios de Atresmedia. La cita fue con Josep Pedrerol, en laSexta, a partir de las 21:00 horas del miércoles. El mismo Florentino. Diferente escenario. Algo distinto el tono. Exactamente el mismo guion.

Antes de que la entrevista comenzara, el propio Pedrerol acudió al plató de Más Vale Tarde, también en LaSexta, para explicar sus intenciones y el planteamiento de la conversación. El periodista llegó consciente del peso de una etiqueta que lo persigue desde hace años: la de ser el comunicador elegido por Florentino, el cronista afín, el hombre de confianza del palco. Y lo dijo sin rodeos: "No voy a ser un palmero".

Pedrerol compartió con los presentadores del programa su lectura de la jornada anterior: "Ayer al presidente le descolocó un artículo en el que se publicaba textualmente que estaba cansado. Me parece que la campaña contra él y contra su imagen ha provocado esa reacción". Reconoció que Florentino "empezó muy tenso y luego se relajó demasiado", y añadió un matiz revelador: "Hemos visto a un Florentino distinto, que es bastante de verdad. No está lejos su personalidad". O dicho de otra forma: lo que muchos leyeron como una pérdida de control, Pedrerol lo interpretó como autenticidad.

"Se equivocó señalando a periodistas. No puede hacer eso, aunque lo piense." Josep Pedrerol, en Más Vale Tarde, sobre la rueda de prensa del martes.

Cuando Iñaki López le preguntó por la urgencia de la entrevista, con partido en el Bernabéu al día siguiente y el fantasma de los cánticos pidiendo la dimisión, Pedrerol fue directo: "El 'Florentino, dimisión' no tiene sentido tras la convocatoria de elecciones. Quizá la entrevista le hace falta para que veamos a un Florentino más tranquilo". Sobre las elecciones mismas, aventuró que el proceso probablemente comenzaría al día siguiente y que los plazos para presentar avales serían de tan solo diez días. "Si no llega a tiempo ningún candidato", concluyó, "serían cuatro años más de Florentino Pérez". Y remató con una frase que generó tanto debate como la propia entrevista: "Sería muy bueno. Yo le veo más fuerte que nunca".

⏱ La entrevista comenzó en laSexta a las 21:00 h del miércoles 13 de mayo, apenas 25 horas después del final de la rueda de prensa del martes, que concluyó a las 19:27 h.

Un Florentino más tranquilo, igualmente blindado

Pedrerol fue fiel a su palabra: no hubo reverencias, no hubo preguntas de protocolo, no hubo calentamiento. La entrevista arrancó directa al fondo. Y lo que encontró fue a un presidente visiblemente más reposado que el del día anterior, sin el temblor de voz del martes, sin el teléfono sacado cada dos minutos. Un Florentino que sonreía más, que incluso concedía alguna broma. Pero que, en lo esencial, no cedió ni un milímetro.

El propio Pedrerol lo certificó al cierre: "Este Florentino sí es mi Florentino, no el de ayer". La respuesta del presidente fue, sin quererlo, el mejor resumen de toda la noche: "El de ayer estaba dolido. Los periodistas que querían hacer daño me molestaron. Quiero que ellos digan la verdad".

El mantra de los socios: el escudo infalible

Si ayer fue la prensa antimadridista el eje central del discurso, esta noche el presidente encontró otro ancla igualmente resistente a cualquier cuestionamiento: los cien mil socios del Real Madrid. La frase "yo me debo a los socios, que son los auténticos dueños del club" se convirtió en la respuesta universal de la entrevista. Apareció cuando se le preguntó por las críticas mediáticas, cuando se le preguntó por las elecciones, cuando se le preguntó por sus decisiones deportivas e incluso en momentos en los que la conexión con el enunciado de la pregunta resultaba difícil de trazar.

El patrón era claro: cada vez que Pedrerol rozaba un territorio incómodo, Florentino viraba hacia los socios. No como evasiva torpe, sino como convicción genuina. O, cuando menos, como convicción perfectamente ensayada.

"Yo me debo a los socios, que son los auténticos dueños del club." Florentino Pérez, en reiteradas ocasiones a lo largo de la entrevista.

La filtración: "Sé quién ha sido"

Pedrerol recuperó el episodio que más expectación había generado en los últimos días: la violenta pelea entre Aurélien Tchouameni y Federico Valverde, con el uruguayo hospitalizado, tres puntos en la cabeza y un protocolo de traumatismo craneoencefálico activado. Florentino mantuvo la misma posición que el martes, pero añadió un elemento nuevo y de considerable peso: sabe quién filtró el incidente.

"Voy a tomar las medidas pertinentes", afirmó, sin dar nombres ni detalles. Volvió a equiparar la pelea con los pisotones del entrenamiento "los jugadores se pegan, se pisan, esto pasa cada cierto tiempo con total normalidad" y volvió a ubicar la gravedad no en la agresión en sí, sino en su divulgación externa: "Lo que no se puede tolerar es que se filtre. En más de veinte años como presidente, nunca me había pasado". La lógica implícita resultó tan llamativa como el día anterior: lo urgente no es que dos futbolistas acabaran en el hospital; lo urgente es que alguien lo contó.

La mala temporada: el Mundial de Clubes como coartada

Pedrerol le preguntó directamente por dos temporadas consecutivas en blanco. Florentino no esquivó la pregunta, pero tampoco la respondió con la autocrítica que la afición esperaba. En su lugar, ofreció un argumento: la pretemporada nunca llegó a celebrarse porque el equipo disputó el Mundial de Clubes en verano, lo que privó a la plantilla de la puesta a punto física necesaria para el inicio de la Liga. "Eso nos pasó factura durante meses", sostuvo.

Y luego llegó la comparativa: "Quedar segundo no es ningún drama. ¿Qué debería pensar el Atlético, que ha quedado cuarto? ¿O los demás clubes?". La lógica del argumento relativizaba el fracaso en función de los resultados ajenos, sin mencionar que el Real Madrid es el club con mayor presupuesto, mayor plantilla y mayor masa social de España. Además, Florentino añadió un recordatorio que, en su cabeza, zanjaba cualquier debate: "Hace apenas dos años ganamos la Champions. ¿Tanto revuelo por eso?".

Negreira y el Barça: la relación "completamente rota"

Pedrerol abordó el caso Negreira y sus consecuencias diplomáticas. Florentino no necesitó que le insistieran: es el terreno en el que se mueve con mayor convicción y mayor temperatura emocional. "Es el mayor escándalo de la historia del fútbol mundial", repitió. Y añadió una afirmación que lleva días haciendo ruido: "Es más fácil ganar la Champions que la Liga, y eso no pasa en ningún lado". La implicación era directa: si en Europa no opera el caso Negreira, los árbitros no tienen el mismo condicionante, y el Madrid compite en igualdad. Si en la Liga sí opera, la distorsión explica los títulos perdidos.

Cuando Pedrerol le preguntó por la posibilidad de que el FC Barcelona lo demandara por sus declaraciones, Florentino respondió con una calma que no esperaba nadie: "Harían bien. Están en su derecho si lo creen pertinente". Una respuesta que, lejos de desactivar el conflicto, lo escala con elegancia. Y luego, la sentencia definitiva sobre las relaciones institucionales entre ambos clubes: "La relación está completamente rota. No quiero tener relación ninguna con un club que ha pagado a los árbitros. Quiero que la justicia haga su trabajo".

"Es más fácil ganar la Champions que la Liga, y eso no pasa en ningún lado."Florentino Pérez, aludiendo al impacto del caso Negreira en la competición doméstica

Los errores que Florentino no reconoce

Pedrerol intentó, en dos ocasiones concretas, que el presidente admitiera haberse equivocado. Primero con el fichaje de Xabi Alonso como entrenador, contratado y luego destituido en el mismo ciclo. Segundo, con el señalamiento directo a periodistas y medios durante la rueda de prensa del martes. En ambos casos, la respuesta fue idéntica en su fondo: no hubo error.

Pedrerol"Nadie le discute que usted sea el mejor presidente, pero tiene que admitir que se equivoca."

Florentino"No. No me equivoqué con Alonso y tampoco al señalar a los periodistas antimadridistas. Tengo la responsabilidad de defenderlos, porque estos hacen daño a los socios, que son los propietarios del Real Madrid."

La misma lógica que había funcionado como coartada la noche anterior volvió a aparecer aquí como argumento moral: señalar a la prensa no es una pérdida de control, es una obligación institucional. Atacar a los periodistas no es un error de cálculo, es un deber hacia los cien mil socios.

Mbappé, Vinicius y el mercado: el capítulo deportivo

Pedrerol abrió, en el tramo final, la ventana de los asuntos puramente deportivos. Florentino la entreabrió pero sin asomarse del todo. Sobre Kylian Mbappé, el presidente evitó cualquier profundidad: "Es el mejor jugador del Madrid. Marca goles, tiene el Balón de Oro. Hay algo que tenemos que mejorar con él, pero yo no me meto en eso". Cuando Pedrerol preguntó qué era exactamente ese "algo que mejorar", Florentino viró hacia la segunda amarilla de Camavinga en la Champions como el gran episodio que truncó el curso europeo, eludiendo responder sobre el comportamiento extradeportivo del francés que tanto había dado que hablar. Ante la pregunta directa de si Mbappé lo llama, la respuesta fue un escueto "No".

Sobre Vinicius Jr., Florentino reconoció sin ambages que "él nos consiguió las dos últimas Champions", pero descartó tener urgencia por cerrar su renovación: "Yo no me encargo de renovar a los jugadores". Una frase que, pronunciada por el presidente del club, resulta cuando menos singular.

Pedrerol le preguntó, con insistencia, por la posibilidad de que José Mourinho regresara al banquillo blanco. Florentino aguantó varias rondas con diplomacia "Mourinho nos elevó la competitividad, a partir de él ganamos seis Champions" hasta que la paciencia se agotó: "¡Otra vez el tema Mourinho! ¡Qué pesado con Mourinho! La última vez que hablé con él no sé ni cuándo fue. Vino a Madrid y ni lo vi". Al final del programa, cuando Pedrerol insistió una vez más, el presidente cerró el capítulo con una sola frase: "Gracias por el consejo".

Sobre fichajes, Florentino fue lo más generoso que fue en toda la noche: "Sí, habrá. Como siempre. Ronaldo el Gordo, Figo, Kaká…". Una respuesta que evocaba el pasado para no comprometerse con el futuro. Ante la pregunta concreta por Erling Haaland, fue tajante: "En eso no opino". Y ante la mención de Lamine Yamal, joven estrella del FC Barcelona, respondió con un lacónico "Claro" que dejó más preguntas abiertas que cerradas.

Las elecciones: el reto que nadie recoge

Pedrerol cerró preguntándole si le gustaría un cara a cara electoral con un rival. Florentino sonrió: "Que se presente y hable. Yo hace tanto que me presenté por última vez que ni me acuerdo. Quiero acabar con este lío y que vuelva la normalidad". Una frase que, más que desafío, sonó a cansancio. El de un hombre que lleva veintiséis años en el cargo, que acaba de vivir cuarenta y ocho horas de intensidad inusitada, y que sigue sin ver en el horizonte un adversario que se atreva a plantarle cara con los avales exigidos por sus propios estatutos.

"Quiero acabar con este lío y que vuelva la normalidad."Florentino Pérez, cerrando la entrevista

La noche terminó con la valoración final de Pedrerol "Este Florentino sí es mi Florentino" funcionando, sin pretenderlo, como el mejor diagnóstico posible de lo ocurrido en las últimas cuarenta y ocho horas. El martes fue un Florentino que se salió del marco. El miércoles fue el Florentino de siempre: controlado, persuasivo, impermeable a la autocrítica y absolutamente convencido de que los únicos que pueden pedirle cuentas son los cien mil socios del club más laureado del mundo. Todo lo demás, incluyendo dos temporadas sin un solo título, una pelea en el vestuario con hospitalización, un vestuario con fracturas visibles y un astro que no responde al teléfono, puede esperar.