La rueda de prensa de Florentino Pérez que nadie esperaba

El presidente del Real Madrid convocó una comparecencia histórica esperada para tratar la crisis deportiva y protagonizó, en cambio, un alegato personal sin precedentes.

El Confidencial (2026). El presidente del Real Madrid Florentino Pérez, en la rueda de prensa.

Madrid, 12 de mayo de 2026. La sala de prensa del Real Madrid registró lleno absoluto a las 18:00 horas. Periodistas de todas las cabeceras del país acudieron a la convocatoria de Florentino Pérez con un listado compartido de preguntas: ¿dimitirá el presidente? ¿Destituirá a Álvaro Arbeloa? ¿Qué ocurre con Mbappé? ¿Qué hay de la violenta pelea entre Tchouaméni y Valverde? Nadie salió de allí con respuesta a ninguna de ellas. Lo que ocurrió durante la siguiente hora y veintisiete minutos fue algo radicalmente distinto: una comparecencia histórica no por lo que reveló sobre el club, sino por lo que reveló sobre su presidente.

"Lamento decir que no voy a dimitir". Con esa frase, pronunciada nada más abrir la boca, Florentino Pérez marcó el tono de todo lo que vendría después. Sin contexto previo, sin preámbulo protocolario, sin que ningún periodista hubiera formulado aún ninguna pregunta. Una declaración de intenciones que, inevitablemente, trajo a la memoria las célebres palabras de Luis Rubiales tras el Mundial Femenino de 2023: aquella comparecencia en la que el entonces presidente de la Real Federación Española tampoco se fue, hasta que no tuvo más remedio.

"Lamento decir que no voy a dimitir." Florentino Pérez, abriendo la rueda de prensa

El arranque fue revelador en otro sentido: el presidente llegó nervioso. La voz le temblaba ligeramente, recurría con frecuencia a sus papeles y sacaba el teléfono móvil para leer en voz alta mensajes que, según él, le habían enviado amigos y familiares. Mensajes que, de manera llamativa, giraban todos en torno al mismo eje temático: la prensa antimadridista. Con el paso de los minutos, sin embargo, el nerviosismo inicial fue cediendo paso a una vehemencia que en algunos momentos rozó la elocuencia y en otros, la irreverencia.

⏱ La rueda de prensa comenzó pasadas las 18:00 h y concluyó a las 19:27 h. Una hora y veintisiete minutos en los que no se abordaron ni la situación del equipo, ni el futuro del entrenador, ni el de los jugadores más señalados.

Si hubo un hilo conductor en toda la comparecencia, ese fue la confrontación directa con los medios de comunicación. Florentino Pérez dedicó una parte sustancial de su intervención a lo que él denomina "campaña organizada contra el Real Madrid", señalando a periodistas y cabeceras por su nombre, especulando en voz alta sobre su afinidad o animadversión hacia el club y formulando una pregunta que repitió con insistencia casi litúrgica: "¿Cuánto les pagan para hablar mal del Madrid?".

El blanco principal de sus críticas fue el diario ABC. El presidente amenazó en varias ocasiones con cancelar su suscripción "y mira que llevo suscrito desde que nací, porque mi padre me apuntó", lamentando lo que considera una deriva editorial incomprensible. La tensión llegó a tal punto que un periodista del propio ABC, presente en la sala y sin que le hubieran cedido la palabra, se levantó para defender su profesionalidad y la de su medio. Florentino no rehuyó el cuerpo a cuerpo: durante varios minutos, el presidente del club más laureado del mundo se enzarzó en una discusión directa y sin matices.

"Se creen que por meterse con el Madrid son más importantes. Y es todo lo contrario." Florentino Pérez

Onda Cero tampoco se libró. Al escuchar el nombre de la emisora, Florentino soltó una carcajada seca, sin explicación. La risa como única respuesta. Y, dirigiéndose al periodista Juanma Castaño, le pidió expresamente "un poco más de consideración cuando habléis del Madrid, que es la mayor institución del mundo". En un momento dado, con una lógica que utilizó varias veces a lo largo de la tarde, planteó: "¿Cómo se puede criticar al Madrid si somos el mejor club del mundo? ¿Por qué no se meten con el Atlético de Madrid?".

Florentino también cargó contra aquellos que, a su juicio, buscan apropiarse simbólicamente del club: "Los ultras y los periodistas quieren adueñarse del Real Madrid, y yo no lo voy a permitir". Insinuó, además, que ciertas filtraciones internas tienen su origen en sectores contaminados por esa misma lógica.

El segundo gran bloque de la comparecencia lo ocupó el caso Negreira: el escándalo por el que el FC Barcelona habría pagado más de 8,4 millones de euros, a lo largo de diecisiete años, a empresas vinculadas al exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, José María Enríquez Negreira. Para Florentino, este asunto no admite matices: "Es el mayor escándalo de la historia del deporte mundial". Y su indignación resultó, en este punto, la más sostenida y genuina de toda la tarde.

El presidente anunció que su equipo jurídico ha elaborado un documento de más de 500 páginas que será enviado próximamente a la UEFA, al considerar que la justicia española ha fallado en su obligación de depurar responsabilidades. "Incomprensible que aún estén pitando árbitros de esa época", afirmó, refiriéndose a los colegiados que ejercían durante el período investigado. Y lanzó la frase más contundente de la rueda de prensa: "Podría haber ganado catorce ligas, pero siete me las han robado". Una afirmación que, dicha sin prueba definitiva, condensa sin embargo la temperatura emocional con la que el presidente madrileño vive este asunto.

Sobre el episodio que más expectación había generado en los días previos, la pelea entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni, ocurrida en dos jornadas consecutivas y con una segunda trifulca en el vestuario que dejó al uruguayo semi-inconsciente tras golpearse con una mesa, obligando a su traslado al hospital para descartar un traumatismo craneoencefálico y con al menos tres puntos de sutura en la cabeza, Florentino Pérez dijo lo mínimo posible, y lo hizo quitándole hierro de una manera que sorprendió a los presentes.

"Los jugadores se pegan cada día, se pisan. Llevo veintiséis años y siempre ha sido así. Lo malo es que alguien lo ha filtrado." Florentino Pérez

La equiparación de la gravedad del incidente con los pisotones fortuitos del entrenamiento resultó, cuanto menos, llamativa, tratándose de una agresión que derivó en hospitalización. Para el presidente, el verdadero problema no reside en la violencia entre dos de sus futbolistas, sino en la existencia de lo que él llama "enemigos internos": "A los enemigos internos me encargo yo. A los externos se les denuncia". Y, sobre el origen de la información: "Que se filtre no se puede tolerar".

Tampoco se refirió a los comunicados que ambos jugadores publicaron tras el incidente. El de Valverde, redactado con un vocabulario áspero y sorprendente "para ustedes es más fácil creer que nos hemos cagado a piñas", llegó a escribir, fue más una acusación velada a determinados compañeros que un ejercicio de contrición. El de Tchouaméni, notablemente más comedido y de factura claramente más profesional, tampoco constituyó una disculpa explícita. Ninguno de los dos mereció comentario alguno del presidente.

Sobre Mbappé (ausente en varios encuentros, visto en reiteradas ocasiones con su pareja durante períodos de recuperación, y cuya imagen publicando una foto donde se veía al Real Madrid perdiendo 2-0 frente al FC Barcelona en el clásico que dio el título a los azulgranas generó un terremoto en redes sociales), Florentino no pronunció una sola palabra. Tampoco sobre Álvaro Arbeloa ni sobre la continuidad del cuerpo técnico. "No voy a hablar de entrenadores ni de jugadores", zanjó, sin desarrollar el argumento.

El anuncio con consecuencias institucionales más directas llegó hacia el tramo central de la comparecencia: la convocatoria anticipada de elecciones a la presidencia del Real Madrid. Previstas originalmente para dentro de tres meses, Florentino las adelanta a un plazo que él mismo no supo precisar, aunque los cálculos de los presentes apuntaban a un máximo de quince días.

El presidente lo planteó como un desafío personal: "Estoy deseando que se enfrenten a mí en unas elecciones, porque nunca lo han hecho". Y aseguró estar convencido de que, pese al "ruido" que rodea a un posible candidato alternativo, nadie dará finalmente el paso: "Reta a cualquiera que quiera presentarse a que lo haga. Que dé la cara. Que presenten las avales". Lo que Florentino no mencionó (aunque resulta un dato fundamental para entender el contexto) es que él mismo modificó los estatutos del club para que cualquier aspirante deba acreditar un aval económico equivalente a la fortuna del presidente en ejercicio. Es decir: a la de una de las personas más acaudaladas de España.

"Solo me irán los socios. Me debo a los cien mil socios del Real Madrid, que son los auténticos dueños del club." Florentino Pérez

El llamamiento a la masa social fue constante, casi litúrgico. "Los socios" funcionaron durante toda la tarde como escudo, como argumento y como legitimación. Cada crítica externa quedaba neutralizada con la misma respuesta: "El Madrid tiene cien mil socios que me respaldan, y eso es lo único que importa". La convocatoria anticipada de elecciones, en ese marco, no se presentó como una concesión al debate interno, sino precisamente como lo contrario: como un gesto de confianza en sí mismo y, de paso, como una estrategia para reducir los tiempos de maniobra de cualquier candidatura alternativa.

En cuanto a las insinuaciones publicadas por algunos medios sobre su estado de salud (que él mismo reconoció que no habían llegado a viralizarse), Florentino respondió con contundencia y, de forma reveladora, con un argumento económico: "Me encuentro perfectamente. No quiero presumir de empresa, pero facturo cincuenta mil millones de euros al año". La salud, certificada por la facturación.

El Real Madrid termina la temporada 2025-2026 sin un solo título. Es el segundo año consecutivo en blanco para el club más laureado del mundo. Las peleas internas han trascendido públicamente. El vestuario presenta fracturas visibles. El entrenador acumula semanas de rumores sobre su destitución. Y el futbolista mejor pagado de la historia de la institución ha protagonizado una serie de episodios de imagen que habrían generado una crisis de comunicación en cualquier club del planeta. Nada de esto fue abordado. Ninguna autocrítica. Ningún análisis. Ningún horizonte deportivo.

La única concesión al fútbol llegó al cierre, casi como addenda: "Pitar a los jugadores es pitar a tus propios hijos. Hay gente contaminada por los ultras y por los periodistas antimadridistas". Y, en una frase que sintetiza la tarde mejor que cualquier otra: "¿Por qué se meten con el Madrid si somos los más laureados? ¿Cómo estarán los otros?". Después, un gesto de confianza que sonó más a conjuro que a diagnóstico: "Estamos en buen camino y vamos a conseguir muchas cosas".

La sala de prensa se vació pasadas las 19:27 horas. Ninguna de las preguntas con las que los periodistas habían llegado obtuvo respuesta. Lo que sí quedó claro es quién habló esa tarde: no el presidente del Real Madrid, sino Florentino Pérez. Y no son exactamente la misma persona.

Marcel Abad Camacho, 12/05/2026.

Un presidente que no dimite

La guerra contra la prensa: el caso ABC

El caso Negreira: el dosier de 500 páginas

La pelea Valverde-Tchouaméni: lo que importa es la filtración

Las elecciones anticipadas: el reto a sus rivales

El silencio deportivo: lo que el madridista no quería escuchar